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14 de agosto de 2013

Mi historia con los ear cuffs


Cuando tenía catorce años, un buen día anuncié en casa:

- Me voy a hacer otro agujero en la oreja. Voy a ponerme un pendiente aquí arriba.- dije señalando la parte alta de la oreja, un poco por debajo de la curva.

Mi madre, siempre comprensiva, estuvo de acuerdo y le pareció hasta divertido. Mi padre en cambio, que ese mismo día volaba a Madrid por unos días, se encargó de dejarme bien claro que ni se me ocurriera agujerear nada y que bajo ninguna circunstancia pensara en aprovechar su ausencia para hacerlo.

Por supuesto, lo hice mientras estuvo fuera. Tenía catorce años, esa edad en que, sin ninguna mala intención que lo propicie, se hacen tantas cosas sin sentido y desobedientemente.

Lo de sin sentido no va por lo de mi nuevo orificio. Seguramente fue la primera prueba de amor consciente que superé. Mi chico de entonces -obviamente, mi primer chico- y yo habíamos empezado a salir hacía un par de meses. Supongo que fue dando un paseo por el parque o sentados mirando al mar, que era básicamente lo que hacíamos -ah sí, además de ir en su moto- cuando él propuso "hacernos" un pendiente juntos. "Sí, uno aquí arriba, que yo abajo ya tengo y para que sea distinto", recuerdo que sugerí. Y, así, siendo conejillos de indias de una estudiante en prácticas en una farmacia, alcanzamos nuestro primer reto romántico como pareja y nos convertimos en unos de los primeros de nuestra generación (en esta isla) en lucir un pendiente fuera de sitio sin pertenecer a ninguna tribu urbana.

Estuvimos juntos unos tres años, mi relación más larga hasta que llegó Juan. La esquina que construyó en mi corazón en aquel tiempo se convirtió en imborrable cuando un año después de separarnos, él falleció inesperadamente. Creo que aún no me he hecho a la idea, pero es lo que me pasa siempre cuando se trata de alguien que me importa: se lo que ha sucedido pero mi cerebro no lo asimila tal cual, sino que me hago a la idea, involuntariamente, de que se ha mudado a otro lugar o algo así, muy lejos, y es por eso que ya no nos vemos.

Seguí llevando "su" pendiente hasta no hace mucho. Era un vínculo que nunca quise eliminar. Sin embargo, un día me di cuenta de que podía quitármelo y dejar cerrar el agujero. Sospecho que estaba preparada, al fin, para dejarlo ir y, ambos, descansar en paz. La cicatriz que dejó en lo alto de mi oreja izquierda es la señal de que hubo un tiempo que fui lo suficientemente desobediente para encontrar a alguien a quien amar con mi corazón joven, inexperto e inseguro, y recordarlo toda la vida como el rayo del sol que era y que él nunca supo que era.



(Foto de arriba de Natalie Suárez del blog Natalie Off Duty, luciendo este ear cuff que seguro no se parece en nada al que llevábamos nosotros, aunque también seguro me lo pondría cada día si tuviera la suerte de tenerlo en mi joyero junto al que aún guardo. Me he hecho mayor, si.
Y la de abajo, pertenece al DIY que en Honestly WTF proponen para hacernos nuestro propio pendiente).

Que tengáis buen puente.

30 de julio de 2013

El amor no se olvida


En mi último post para Magacín, un párrafo del libro La vida ante sí de Romain Gary, una pareja mayor que se abraza y besa cuando creen que nadie los mira y la visita a mis tío-abuelos tras años sin verlos me hace reflexionar sobre lo importante que puede llegar a ser el sentirse amado, mucho más allá de lo que había contemplado hasta ahora.

(...) Estábamos en el mismo hotel pasando unas noches, desconectando de los ritmos habituales, bajando la intensidad. Me pregunté si ellos harían lo mismo, si tal vez no pretendían bajar la intensidad sino subirla, si serían días de miel -¿una quinta luna quizás?- o si, por el contrario, sería la primera.
(...)
Hace poco días, volví a ver a los tíos de mi madre. Cabellos blancos de casi noventa años; un matrimonio de más de cincuenta; los había visto por última vez hacía cinco, en la boda de mi hermano. Ahora, encontré al mismo tío-abuelo y a una tía-abuela distinta. En realidad a otra, pues ella casi no estaba allí ya. La misma cara dulce, la misma mirada pícara, a ratos los mismos chistes, pero casi todo el tiempo ausente, en un cosmos que su cabeza parece haber construido para refugiarla de lo que no quiere ver ya y pasar tranquila este período de vida que se han empeñado en alargarnos más de la cuenta. (...)

Si os apetece leerlo completo, podéis hacerlo aquí. Y otros de los posts que he escrito en mi columna From East to West, aquí. Muchísimas gracias por seguir mis andaduras tecleadas para las otras costas. Espero que disfrutéis leyendo como y escribiendo.


(Imagen via Smash Materials)

12 de junio de 2013

Las formas (sin reglas) del compromiso

Un par de minutos después de apuntarme al evento organizado por Madresfera y la revista Yo Dona, llamé a mi buena amiga Ana para contárselo. Ella sigue viviendo en Barcelona y, aunque confieso que no suelo echar de menos nada ni a nadie- no es porque sea una persona terrible, simplemente me adapto con facilidad a los cambios- sí añoro de vez en cuando nuestras charlas sobre lo relevante e irrelevante de la vida de una treintañera. Horas divagando por territorio comanche y descubriendo, también, cómo ser mejor persona y cómo conocerme mejor. Ella me ayuda a conseguirlo, sí.


Es tan buena amiga que se apuntó a pasar un día completo en un auditorio lleno hasta los bordes por 300 madres blogueras, cuando ella ni es madre ni es bloguera. Cualquier cosa por vernos y pasar unas horas juntas. El domingo, tras descansar nuestros cerebros derretidos de absorber tanta información valiosa, tocaba el turno de divagar. Y así lo hicimos, juntándonos además con la prima de mi madre, que vive en Madrid y cuyos consejos son puro oro.

Hablando con ellas, me di cuenta de algo sobre lo que he escrito ya algunas veces aquí en el blog. Para mi no hay nada como oír a otros hablar de su percepción del amor, para entender mejor la mía propia y comprender aún más a mi pareja, incluso, aprender a compartir emociones que desconocía. Oyéndolas  adiviné que en una relación amorosa, el compromiso puede presentarse de muchas maneras diferentes. Para algunos, el compromiso viene en forma de boda a lo grande; para otros, en forma de boda tímida (o íntima, como las suelen llamar); para otros, un post-it donde se prometen cómo va a ser su unión hasta el final (¿no visteis ese episodio de Grey's Anatomy?); otros lo sellan con un anillo y sin papeles; otros con un hijo; otros sin decir nada y sobrentendiendo lo que ocurre entre ambos día a día.

"Quiero vivir momentos que recordar", dijo Ana. 

Se me ocurre que somos unos cuantos (porque no creo que esté reservado sólo a unas cuantas, en femenino) para los que el compromiso es la pasión. Quiero decir, el pacto de que la pasión no desaparezca es el verdadero contrato de amor. Que a lo largo de nuestros días sucedan "momentos que recordar" con cierta frecuencia se me antoja una vida maravillosa. Y no me refiero a grandes cosas: Sí podía ser un viaje corto, pasando la noche fuera sin previo aviso, o un anillo sin boda... Pero también esos instantes tan sencillos, como que tu chico recuerde traerte un vaso de agua cada noche a la mesilla; o tu mujer haga café por las mañanas aunque ella no tome café; una tira de foto-matón junto a nuestro bebé colgando del espejo; parar el coche junto a su oficina y perder diez minutos de tu corto tiempo para trabajar en acudir a darle un beso rápido; cogerle infraganti mientras te mira sin poder apartar la vista de ti...


El domingo, Juan y yo nos cruzábamos volando. A la misma hora yo volvía de Madrid y él viajaba a Barcelona. Estaremos sin vernos hasta este próximo sábado por la noche. Él viaja con mucha frecuencia por lo que estamos más que acostumbrados a estas separaciones de dos, cinco o diez días seguidos. Al bajar del avión de vuelta, caminaba por el pasillo del aeropuerto arrastrando mi maleta en dirección a la salida, cuando oí la voz de Juan llamándome. Extrañada, miré hacia todos los lados posibles y, de repente, ahí estaba, un piso más arriba, asomado desde un muro mirándome entusiasmado. Su vuelo se había retrasado media hora y mientras, los pasajeros iban ya embarcando sucesivamente en el avión que lo llevaría a Barcelona, él estiraba el tiempo, rogando que mi avión llegara antes de que el suyo despegara para poder vernos aunque fuera un minuto.  Incluso ahora, tecleando estas líneas, aún me conmueve recordar sus ojos brillantes y su cara llena de emoción y ternura por haberlo conseguido. No puedo describir lo romántico que fue, ahora imaginando cómo se nos veía desde fuera, él tres metros más arriba y yo abajo, parados entre la multitud, con sonrisas que se salían del contorno de nuestros rostros, felices por haber tenido tanta suerte y diciéndonos lo más bonito que se nos ocurría en ese momento. Sesenta segundos después, salió corriendo hacia la puerta de embarque para entrar el último.

Para mi, instantes como esos son los que dan forma a un compromiso.

Tras el fin de semana, llegué a casa con el alma aireada. Y, gracias a un minuto robado in extremis, con el corazón lleno de amor.

2 de mayo de 2013

Si los hombres vienen de Marte, las mujeres venimos del lugar que queda más lejos de Marte


Hace varios meses que vengo sintiéndome muy consciente de lo diferentes que somos hombres y mujeres. A diario me encuentro en situaciones que lo dejan más patente, y a ello se suman las historias que llegan a mis oídos y ojos a través de mis amigas mujeres, amigos hombres, series de televisión e internet. A Juan no le gusta que diga esto, que los dos géneros somos demasiado dispares y que no se cómo podemos hacer que una relación de pareja llegue sana y salva hasta viejitos sin matarnos antes por el camino o sin que uno de los dos muera anulada/o. Que por mucho que ames al otro, por muy tranquilo de espíritu que seas, aunque nunca discutas, seas realmente comprensivo y creas de veras que "hablando- y no gritando- se entiende la gente", aunque medites con las piernas hechas un nudo cada mañana y cada noche y admires cada centímetro del cerebro y el cuerpo de tu media mandarina, el esfuerzo que ambos hemos de hacer para que la aventura en la que nos embarcamos al conocer a nuestro amor "eterno" funcione y llegue a la meta, a veces creo que es demasiado pedir. Y a él le disgusta que lo diga, porque cree que nosotros sí podemos y no quiere pensar en lo contrario. Lo entiendo. Y mírame, no sólo no me detengo en seguir diciéndolo sino que lo escribo aquí, a los cuatro vientos. ¿Lo veis? Desiguales.

Tal vez este pensamiento no esté tan silenciosamente generalizado en las mentes de casi todos, pero sospecho que sí.  Siendo honesta, estar en pareja es maravilloso, la mayor parte de los detalles cotidianos se vuelven más interesantes si tienes la suerte de compartirlos con alguien que consideras especial; qué decir de los momentos espectaculares o de los más trágicos. Tener un hombro en el que llorar o unos brazos a los que saltar de alegría, no tiene parangón. Sin embargo, soy defensora de que estar sin pareja también puede ser fabuloso. Dicen que somos animales sociales, que el ser humano está concebido para estar en grupo. Puede ser, y será. Pero existen ocasiones que se disfrutan más estando solo, momentos en que no deseas conversación ni los ruidos de la compañía, instantes que necesitas vivirlos en soledad y aprender de ellos, retos que nadie más puede- ni debe- ayudarte a conseguir... Circunstancias que a veces se convierten en etapas completas de nuestra de vida. A mi me gusta estar sola, disfruto cada vez más y más del silencio y, bueno, supongo que coincido con la mayoría de las madres de niños pequeños: los momentos a solas se han convertido en un verdadero lujo.

Por lo que he podido ver, oír y experimentar, que hombres y mujeres nos entendamos y funcionemos como pareja pasa por trabajar hasta el infinito las capacidades de ponernos en el lugar del otro, la de callarnos a tiempo, la de tener mano izquierda y la de ceder. Y, sobre todo, recordar cuánto nos une. No suena mal del todo, pero el inconveniente es que, con frecuencia, suele ser el mismo o la misma el que pone mayor empeño y el que acaba asumiendo sacrificios continuamente. Este desequilibrio permite que uno se realice, entonces, más que el otro, y asumo que ocurre precisamente por lo diferentes que somos, las maneras tan distintas de ver las situaciones y los caminos tan dispares que somos capaces de divisar para alcanzar los objetivos. Pero no deja de ser poco justo.

¿Qué pensáis vosotras/os? ¿Hombres y mujeres cedemos por igual? ¿Pensáis como yo que somos muy distintos o, al contrario, que no lo somos tanto? ¿Creéis que el problema es la diferencia de género o tiene que ver más con el carácter, independientemente de que seamos hombre o mujer?

Dejando profundas reflexiones y posibles soluciones (si es que existen), para demostrar lo que digo en estas líneas, y también por diversión, mirad estos dos vídeos. El primero es la versión corta subtitulada de la campaña de Dove que seguramente ya habréis visto.

 

Y el segundo es una parodia del mismo anuncio, con los hombres como protagonistas. Aunque está sin subtitular, lo que no entendáis durante, lo entenderéis al final...




(Foto del título del episodio 5 de la temporada 6 de Mad Men.)

30 de abril de 2013

Diez aniversarios

Hoy hace diez años que Juan y yo nos conocimos. Anoche, buscando entre nuestras fotos para ilustrar este post, llegó la madrugada sin darme cuenta revisando los grandes momentos que hemos pasado y los pequeños detalles de nuestra historia con los que tanto nos hemos reído juntos y aquellos con los que también hemos llorado. Con frecuencia, me parece vertiginoso el ritmo con el que el tiempo se mueve a mi alrededor pero cuando me siento un ratito, sin prisa, y observo lo rica que ha sido mi vida hasta ahora, en amor, experiencias y alegría, el vértigo desaparece para dar paso a una gratitud inmensa que no me cabe en el corazón. Feliz aniversario, mi amor.


P.S: No me creo haber escrito "mi amor" aquí. Muchos no lo saben, pero soy tremendamente tímida, en especial, para estas cosas...
 
De arriba a abajo, foto de Juan y yo el día que nos conocimos, con veintidós años. Nuestra primera foto juntos y si, él come un Chupa-Chups. Y foto de Teo de hace sólo unos días.
Toda una vida en sólo una década.

19 de septiembre de 2012

Seres superiores


Siguiendo con el tema de ayer, es obvio que cumplir años tiene algunas desventajas, pero la mayoría me parecen ventajas. Una de las grandes es dejar de sentirse insegura/o respecto a tantas cosas, algunas importantes y otras completamente irracionales.

5 de septiembre de 2012

Magacín


Esta semana para Magacín escribo sobre lo fácil o difícil que puede llegar a ser mantener la amistad tras una ruptura. Recordáis el post sobre hacer amigos cumplidos los 30? Pues tras ver el trailer de la película por estrenar Celeste and Jesse Forever, comencé a pensar en esta otra versión de amistad. Éste es un pequeño extracto del artículo:

(...) Cuando sales con un hombre o una mujer, creo que nunca llegas a plantearte la cuestión de si podríais ser amigos una vez la relación acabe. Pensamos cosas más del tipo ¿me veo con él/ella en un futuro lejano? o siendo tan distintos, ¿cómo podríamos durar? o ¿cómo serían mis hijos con él/ella?, y estas preguntas llegan, si es que llegan, una vez la relación está algo avanzada y hemos superado la fase de todo es ideal porque es que somos igualitos

Pero si la ruptura se presenta la pregunta de si podremos ser amigos viene con ella. Entre mi círculo he hecho una pequeña encuesta para hacerme una idea del porcentaje de relaciones fallidas/ amistades conseguidas. Conclusión: no es alto. Resulta que lograr ser amigos tras un divorcio o una separación no es asunto sencillo. Factores como si hay hijos de por medio, el motivo por el que se produjo la ruptura (si fue una infidelidad, lo habitual es que no lo/la quieren volver a ver ni en pintura) o los años que duró la relación entre ambos juegan un papel importante en alcanzar el objetivo del que hablamos. A estas causas yo quisiera añadir una que ninguno de mis amigos nombró: la importancia y la gravedad de las cosas que hayamos vivido. (...)

Aquí os dejo el link, por si os apetece leer el resto. Como siempre, gracias por vuestro apoyo y leer mis posts! Hacéis posible que siga escribiendo :)

Foto via Nice Places.

27 de agosto de 2012

I'm a fool


A riesgo de parecer cursi, la mejor canción para empezar una semana cualquiera...
At the risk of sounding corny, the best song to start any week ...


How was I to know that this was always only just a little 
game to you?
All the time I felt you gave your heart I thought that I 
would do the same for you,
Tell the truth I think I should have seen it coming from 
a mile away,
When the words you say are,
“Baby I’m a fool who thinks it’s cool to fall in love”
If I gave a thought to fascination I would know it wasn’t 
right to care,
Logic doesn’t seem to mind that I am fascinated by a 
love affair,
Still my heart would benefit from a little tenderness 
from time to time, but never mind,
'Cause Baby I’m a fool who thinks it’s cool to fall in love.
Mmmmm.Hmmmm. Mmmmm.

Baby I should hold on just a moment and be sure it’s not 
for vanity,
Look me in the eye and tell me love is never based upon 
insanity, yeah.
Even when my heart is beating, hurry up the moment's 
fleeting,
Kiss me now,
Don’t ask me how,
'Cause baby I’m a fool who thinks it’s cool to fall,
Baby I’m a fool who thinks it’s cool to fall,
And I would never tell if you became a fool and fell in 
Love.


Y no me resisto a que escuchéis la maravillosa interpretación en directo....
And I can not resist for you to listen to the lovely live performance...


Feliz lunes. Happy Monday.

Top photo via Camila.

26 de julio de 2012

Hacer amigos pasados los 30


La semana pasada leí un artículo de Alex Williams en el New York Times de lo más interesante. Trataba sobre la dificultad para hacer buenos amigos una vez cumplidos los 30.

25 de junio de 2012

Casual Mondays


Los lunes de verano parecen más lunes, pero también más casuales. Eso estaba pensando. 

Este fin de semana pasado fue fantástico. Dimos la bienvenida al verano en familia paseando por la playa (bebé, papis y abuelos) y al día siguiente Juan y yo hicimos un pequeño viaje 30 Km al norte. Una sorpresa de lo más inesperada y romántica, me llevó a pasar la noche fuera, sólo nosotros dos, haciendo un paréntesis relajante con sesión de spa y concierto rockero incluídos (qué ganas tenía de bailar!). Por este motivo, hoy sólo puedo enseñaros fotos de estos dos días y nada más. Pero mañana vuelvo con temas interesantes sobre los que espero que os apetezca leer. 

Feliz lunes!!

Summer Mondays are felt as more Monday, but also more casual. I was just thinking.

This past weekend was fantastic. We welcomed summertime at the beach,by walking with family (baby, baby's parents and baby's grandparents), and the next day Juan and I took a little trip 30 km to the north. The most unexpected romantic surprise, he took me to spend the night on a lovely hotel, just us two, making a realxing break, spa session and rock concert included (I was longing for a dancing!). For this reason, today I can only show you pictures from these two days and nothing else. But tomorrow I'm coming back with interesting subjects that I hope you guys feel like reading.

Happy Monday to you all!!





Teo se bañó en el mar, hizo castillos de arena, estrenó su regadera, encajó sus piernitas dentro de los pozos naturales que excavamos para él en la arena y nos preparó helados!!

Teo bathed in the sea, made sand castles, released his brand-new sprinkler, inserted his legs within the natural wells we dug for him in the sand and he made some sandy sundaes for all of us!




Nos vemos mañana. Oh, tengo una nueva pizarra en Pinterest llena de cosas de color rosa. Por si os apetece mirar...
See you tomorrow. Oh, had a new board on Pinterest, full of pink things. If you'd like to see...

2 de abril de 2012

Amor para siempre/ Love ever after


Lauren Fleishman encontró una antigua carta que su abuelo había escrito a su abuela durante la Segunda Guerra Mundial. La carta hablaba de un amor joven, lleno de felicidad y de grandes esperanzas puestas en el futuro y en la vida que iban a empezar a disfrutar juntos. Las palabras de su abuelo inspiraron a Lauren, fotógrafa de Nueva York, para pasar los últimos tres años fotografiando y entrevistando en el área de Nueva York a parejas que llevan juntas más de 50 años. El proyecto se llama Love ever after (Amor para siempre). Éstas de aquí son algunas de las imágenes de Lauren y también os copio algunos fragmentos de las entrevistas. Un proyecto maravilloso sobre el secreto para el amor eterno. ¿Qué creéis que dirían los científicos sobre esto? ¿Será que cumplen los tres requisitos que ellos decían necesarios sobre los que hablé el viernes? Yo creo que muchos de ellos han jugado a lo de "a ver quién hace más feliz al otro", y han jugado toda la vida. Estoy más que dispuesta a jugar para siempre.

Lauren Fleishman found an old letter his grandfather had written to his grandmother during World War II. The letter spoke of a young love, full of joy and great expectations for the future and the life that they would begin to enjoy together. The words of his grandfather inspired Lauren, a photographer based in New York, to spend the last three years photographing and interviewing in the New York area couples who have been together for over 50 years. The project is called 'Love ever after'. Here below (and also the top one) are some of the images by Lauren and I copied some excerpts from the interviews. A wonderful project about the secret to eternal love. What do you think scientists would say about this? Will these couples meet the three necessary things they said I talked about on Friday? I think many of them have played the "let's check who makes the other one happier", and have been playing all their life. I'm more than willing to play forever.



"(...) Los tiempos eran diferentes. Nos conocimos en 1939 y no teníamos dinero. Así que nuestro grupo de amigos siempre se reunía en el sótano de un amigo de Betty. No había citas ni salir a cenar. No las había porque no había dinero. Así que disfrutábamos de la compañía de los demás. "
"(...) The times were different. We met in the 1939 and we didn't have money. So our group of friends always met at our friend Betty's basement. There weren't things like dates and going out to dinner. We didn't know from those things because we didn't have money. So we enjoyed each others' company. " 


"Todos los días mi mujer expresa su amor por mí. Me dice: ¿te he dicho hoy cuánto te amo? Todos los días. Todos los días dice esto."
"Everyday my wife expresses her love for me. She says, did I tell you how much I love you today? Everyday. Everyday she says that."


"Nos conocimos cuando vivíamos en China. Yo estaba de vacaciones en otra ciudad y sólo vimos uno al otro durante tres días. Vivíamos muy lejos y por eso, cuando volví a casa, comenzamos a escribirnos cartas. En aquellos tiempos, ni siquiera teníamos teléfono! Escribimos cartas cada semana, pero tardaban al menos 20 días en llegarnos. Lo hicimos durante cinco años."
"We met when we lived in China. I was on vacation in another town and we only saw each other for three days. We lived very far apart and so, when I returned home, we sent letters. At that time we didn't even have a telephone! We wrote letters each week but it took about 20 days for our letters to reach each other. We did this for five years." 

Más sobre Love ever after, aquí.
More about Love ever after, here.
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