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2 de mayo de 2014

Hello!


Aunque sigo sin tiempo, lo cierto es que permanecer lejos del blog es como permanecer lejos de mis pensamientos y de donde ordeno mi agenda emocional. Supongo.

En esta semanas he aprendido que no hay nada que regenere en mayor medida mi espíritu que estar con mi hijo. Su risa inagotable y esa voz dulcita elimina el agotamiento de un plumazo y es combustible para cualquier proyecto. También aprendí que puedo tomar infusiones relajantes de azahar, melisa y hierbaluisa durante el día y no quedarme dormida, sino incluso rendir más y mejor. Aprendí que para encontrar personas que me echen un cable con tanta cosa, primero tengo que encontrar el tiempo para encontrar a esas personas, uops! Estas semanas también he vuelto a escucharme con mayor atención y saber qué quiero. 

Hola de nuevo ;)

7 de marzo de 2014

Finde bonito


Este fin de semana se presenta bonito. Tres acontecimientos lo hacen posible:

1. Mañana Teo y yo nos disfrazaremos y saldremos a divertirnos en el Carnaval de Día, bailaremos, comeremos algodón de azúcar (sólo un poco porque cómo empalaga!) y, sobre todo, me reiré mucho con las caras de fascinación y estupefacción de Teo al descubrir tantos y tantos disfraces. A continuación, reproducción real de un paseo cualquiera esta semana:

- aaaaaaaaAAAAAAAAhhhHHH!! Mami, mira! A COW!!!!!
- Si, mi amor, y mira allí…
- ooooh!!! Una maricosaaaa!!!
- Siii
- MIRA MAMIII!!! Un caballero de película del oesteeeee!!! (también conocido como vaqueros…)
- Oh, si! y lleva caballo, currucu!
- O_O

2. Desde hace días estoy sin teléfono móvil. Si, incomunicada, pero wow, feliz. Se vive mucho mejor. Os recomiendo una cura de vez en cuando porque de verdad puedo decir que mi nivel de estrés ha bajado considerablemente en este par de días. Me siento mucho más libre.

3. Por fin, tras semanas de nubes grises y lluvia… ha vuelto el sol!!!

¿Qué tenéis planeado vosotros para estos días? Os deseo un finde bonito y luminoso.


Hasta el lunes!


(Ilustración del la textura de las letras, encontrada via Behance)

12 de febrero de 2014

Miércoles Mudo: Las mejores gafas de cumpleañero


7 de febrero de 2014

Feliz finde


Acabo de volver al blog después de varios días ultimando proyectos y eventos. Esta semana tenía pensando publicar una columna de belleza con una nueva colaboradora, pero dejémoslo para la semana que viene que los viernes son sólo para los estrenos de cine y esta nueva sección merece toooda nuestra atención (chicas, os lo aseguro). Os espero el lunes! La semana que viene, además, Juan publica otra de sus recetas en Ñam Session. Menudos días nos esperan!

Ahora vuelvo a mis tareas. Hoy, además, tengo entre manos la preparación de la fiesta por el cumple de Teo -con cuentacuentos incluída- y un evento que no es que sea más importante que éste, pero sí mucho mayor: ¡¡¡la inauguración de nuestro nuevo bar!!!! YAYYY!!!

Os contaré todo a partir del lunes. Un beso y que paséis un gran fin de semana.


(Tenedores de fiesta en Cutetape)

6 de febrero de 2014

De spa feliz con Teo


No suelo hablar aquí de los proyectos profesionales en los que ando metida, (a excepción de OhBlog), pero hoy voy a hablar de uno, porque en los últimos meses he tenido la suerte de conocer gente muy especial y de recibir propuestas muy bonitas. 

Ayer estrenamos colaboración con Suavinex, la marca de los chupetes más lindos del mundo, concretamente con El Club de las Madres Felices, que es el blog de la marca. Sí, se que el nombre suena un poco ñoño, pero todo tiene su porqué. Como madre debo decir que, cuando Teo aún usaba chupete, desde bebé siempre le compré los Suavinex, porque son las golosinas de la farmacia, literalmente. Soy consciente de que la culpa de que Teo tuviera no una sino ocho chupitas (ya sabéis que las llamamos así) es toda mía. Me encantaba buscar dibujos nuevos entre el expositor cuando iba a comprar paracetamol para Juan o cualquiera de mis botes de homeopatía. Y ese momento, incluso cansada de no dormir por la noche, de no parar ni un minuto durante el día y de, bueno, lo que la nueva maternidad supone para cualquiera, me hacía feliz. Darle esa "golosina" preciosa a mi bebé, me hacía feliz. Y nadie me ha pagado para que diga esto, es algo que quería contar, que las chupitas Suavinex han sido parte importante y muy presente de nuestra etapa mami-bebé.

Pues mira por dónde, quién me iba a decir que un día esa misma marca iba a pensar que mi blog era tan bonito para ellos como para mi sus productos, y me enviarían la recién estrenada colección textil para que elaborara un proyecto visual bien chulo para ellos. Nada más ver la toalla me dije: una tarde de spa con Teo y su amigo Leon. Sin duda!


A Teo le preparo de vez en cuando una sesión de baño especial, distinta de la de todos los días, con muchas burbujas, aún más juguetes, masaje de pies, cosquillas suaves por la espalda… En esta ocasión, a todo eso, añadimos confetti (yay!!) y llamamos a Leon, el hijo de mi amiga Sara, para convertirla en una tarde aún mejor.

Podéis ver el resultado completo del post aquí. ¿Qué os parece la idea de un peque-spa? Ok, lo confieso, yo también me meto en la bañera muchas de esas veces. Confetti+ burbujas, es demasiado genial para no formar parte!


4 de febrero de 2014

Feliz cumpleaños, corazoncito.


Hace 3 años que Teo llegó a nuestras vidas. Ya son tres años de crecer, aprender, amar, jugar, reír, sentirse realmente bien. Estoy hablando de mi, no de él. 

Dicen que los niños crecen rápido, que dura tan poco la época buena en la que todo es maravilloso. No se si estoy de acuerdo; sí que crecen rápido, aunque el día a día está tan lleno, tan lleno de experiencias que parecen más años. Pero lo de que dura poco… ya son tres años rebosantes de alegría, y no veo el final cerca.

Feliz cumpleaños, mi pequeño Teo. Eres nuestra luz, tú haces que queramos ser mejores personas cada día. Te queremos con toda la intensidad que permiten nuestros corazones (y es muuuchaaa!!).


(Foto de Teo antes de salir a correr con papi, cogiendo fuerzas!).

29 de enero de 2014

15 de enero de 2014

La historia de cómo dejó Teo su chupete


Tengo que irme de viaje, otra vez. Es lo que tiene el trabajo, lo se, es lo que toca pero, en vez de llevarlo cada vez mejor, creo que lo llevo cada vez peor. Y Teo seguro que se pone otra vez rarito o triste. Espero que no llore cuando me vaya, y me sabe fatal no poder decirle toda la verdad, que me voy cuatro días, que en cuanto termine la última reunión, vuelvo pitando y que lo entienda, lo asimile y lo acepte. En vez de eso, por consejo de todos que ni siquiera estoy segura si debo seguir, le cuento -o mejor dicho, dejo que le cuenten- la milonga de que voy a hacer unos recados y vuelvo enseguida…

Ya en la puerta del ascensor despidiéndome de él en brazos de su abuela, una chispa prende en mi cabeza y le digo que esta vez voy a ver a Santa Claus al Polo Norte, a comprobar si le está fabricando la bicicleta azul que él le ha pedido por Navidad. Es septiembre aún pero, bueno, ya debería estar en ello si quiere tener todo acabado para cuando lleguen las fiestas. De repente, se le cambia la cara, no llora, me da un beso y queda conforme. 

Mientras estuve fuera no lloró ni preguntó por mi con melancolía. En vez de eso, pasó los días informando a todos de mi particular viaje. 

Pocos después de mi vuelta, escribimos una carta a Santa Claus enviándole besitos y dándole las gracias por estar trabajando duro en su bici, y de paso recordarle que había sido muy bueno y que quería una cosita más. Es decir, que escribimos la carta en toda regla.

A partir de aquí, cuando salía el tema de Papá Noel, aprovechamos para informarle de que cuando viniera a traerle los juguetes, él debía entregarle su chupita (el chupete) a cambio, para demostrarle que era grande como para recibir una bicicleta, y que además Papá Noel sabría bien qué hacer con ella. Idea de Juan, por supuesto, porque si hubiéramos esperado a que a mi no me diera pena que mi ya-no-tan-bebé deje de ser bebé, pues igual cumple antes los ocho años… Grr.


Vinieron más viajes y el recurso de la visita al Polo Norte continuó funcionando. También seguimos hablando con bastante frecuencia de entregar la chupita a cambio de los regalos. Él no parecía querer darle mucho crédito a esto, y si comentaba algo al respecto era, por supuesto, que no le iba a dar la chupita. No, no, no. Su tesoro más preciado no era para regalarlo a un señor cualquiera que no había visto sino una vez, el año anterior, cuando aún no entendía qué era la Navidad ni todo ese jaleo que se formaba alrededor de ella. 

Así seguimos hasta que acabaron los viajes y llegaron las fiestas. Teníamos serias dudas por no decir todas las dudas y más acerca de si Teo sería capaz de dejar el chupete, por lo que intentamos prepararnos mentalmente de que tras la visita de Papá Noel, vendrían unos días -o quién sabe si semanas- muy duros.

La noche del 24 de diciembre guardamos en un armario todas sus chupitas; la mañana del 25, justo antes de que se despertara, retiramos de su cama la última. Juan lo hizo (otra vez él, si).

Al levantarse, lo distrajimos enseguida antes de que la mencionara con preguntas acerca de si Papá Noel habría pasado por nuestra casa, bla bla. No sirvió de nada. No encontraba su chupita en la cama. "¿Y mi chupita, mami? ¿Dónde está mi chupita?". Juan rápidamente respondió: "aaah! Teo!! Tu chupita no está aquí! ¿Será entonces que ha venido Papá Noel y te ha dejado los regalos que pedías?".

Nos dirigimos hacia el árbol y allí estaban la bicicleta y algunas sorpresas más. La ilusión taponó cualquier posibilidad de pensar en la chupita. Pasaron varias horas hasta que volvió a preguntar por ella. En ningún momento queríamos que Teo pensara que Santa Claus era el hombre barbudo robachupitas, por lo que le dijimos: "cariño, tu chupita ya no está aquí, ¿recuerdas? Se la llevó Papá Noel para dársela a los bebés chiquititos que la necesitan. Y tú ahora eres tan grande que tienes una bicicleta azul!!!".


Hoy es día 15 de Enero y sólo podemos decir que, una vez más, nuestro hijo nos ha dado una lección. No hemos tenido ningún problema a la hora de dormirlo sin chupita; no ha llorado por su chupita ni una sola vez; la menciona en muy contadas ocasiones y, tras explicarle exactamente lo mismo que he descrito unas líneas más arriba, queda convencido y continúa haciendo lo que esté haciendo.

Somos los padres los que generamos los miedos y las inseguridades, los que nos hacemos unos castillos absurdos de problemas que vamos/van a tener. Son más prácticos y listos que nosotros. No hay duda.

Hace unos días, tranquilamente, nos informó de que iba a devolver los juguetes a los Reyes Magos y a Papá Noel, porque él no quería juguetes, él quería su chupita. Se lo dijo a su abuela, me lo dijo a mi dos días más tarde y se lo dijo a su padre ayer. Todos le hemos contestado que "ok, amor, hablaremos con ellos el año que viene a ver qué opinan, pero ya sabes que la tiene un bebé al que le hace mucha más falta que a ti", y otra vez, sosegadamente, vuelve a sus quehaceres.

He dejado de cruzar los dedos para que no retroceda en este camino y lo pase mal por la chupita. Confío en él y en su templanza porque me ha demostrado que es mucho más perspicaz y maduro de lo que creímos que sería. 

Cuánto vales y cuánto nos enseñas tú a nosotros, Teo bonito.


5 de enero de 2014

Ellos son los Reyes


Desde el exilio blogueril (traducción: vacaciones forzadas -y deseadas- con Teo sin guarde), sólo quería desearos una Feliz Noche de Reyes. El mejor plan para este día, si tenemos la oportunidad, seguro que es pasar un buen rato con uno o más "bajitos", porque esas caras de pasmo y esa enorme ilusión contenida disfrazada de nervios e histeria a ratos, no tienen competencia. Y es una fracción tan pequeña de sus vidas, que ser testigos de ella es un auténtico lujo.

Hasta muy, muy pronto. Besos,

Carol


(Foto au naturel de Teo pescando en su propio mundo ayer por la mañana)

12 de diciembre de 2013

La belleza de ser madre


En el camino a la guarde de Teo, hay unas escaleras larguísimas. Al menos, así me parecen a esas horas de la mañana.

Aunque vivimos en una isla eternamente primaveral, las mañanas en nuestra pequeña villa pesquera suelen ser violáceas o grises, con un aire que puede llegar a ser incluso frío. Por eso, tras hacer alguna carrera bajando la cuesta y comprobar quién gana, mirar el mar y las ondas que nos saludan, al llegar al pie de la escalera, Teo suele pedirme que lo suba en brazos. Normalmente hago que suba varios tramos con un truquito sencillo que le encanta: contar los escalones. Él dice los números en alto mientras sube uno a uno y, al llegar al final de cada compás de la partitura, se felicita a sí mismo por la hazaña. Es genial. Tanto, que tengo que reprimirme para no subirlo en mis brazos todos y cada uno de los tramos, sólo por el simple hecho de notar su cabecita reposando sobre mi hombro y su brazo rodeando mi cuello. 

Mientras subimos nombra lo que encuentra a su paso: a coin, mami; una pedra; eto es un chewing-gum, mami? Pero siempre llegamos a un ¿eto qué es? El último "eto" fue esta bola de papel dorada. Mirar su pie, junto a la pelota brillante que reflejaba los primeros rayos alegres del sol compitiendo en alegría con las rayas de sus pequeños calcetines, me hizo pensar en la fortuna que me tocó el día que empecé a llevar a mi hijo a la guardería. El mismo paseo cada mañana pero un viaje único y diferente cada día gracias a su ingenuidad y esos ojos libres de prejuicios, llenos de magia, que convierten basura en oro puro.


7 de noviembre de 2013

Volando hacia Madrid


Anoche llegué a Madrid. Este sábado impartimos la primera edición del workshop OhBlog (yiiih!), así que tocaba venir un par de días antes para revisar que todo esté preparado y en su sitio. Y- sorpresa!-parece que no hay sorpresas, al menos de momento. Qué organizadita soy, a veces hasta me sorprendo. 

Honestamente, creo que ser madre es lo que me ha hecho así. Gracias Teo por hacer desaparecer el caos de mi cerebro o, al menos, sustituirlo por otros (caosss en plural) más llevaderos.

Separarme de Teo es lo que no llevo bien de estos viajes. Supongo que como cualquier madre -o mala madre-, agradezco unos días para mi pero, bueno, trabajar, por mucho que adore este trabajo, no son vacaciones y, haga lo que haga, echo de menos al bajito. Ayer, en el vuelo, tuve la suerte de sentarme junto a un niño de dos años y medio. No podía quitarle los ojos de encima, me fascinaba comprobar que la evolución física y psicológica que experimentamos las personas es un patrón asombroso en el que, salvando las pinceladas de diferentes colores que cada individuo aportamos, es uno fijo, cerrado y testado. Román, mi compañero de viaje, hablaba tanto como Teo (es decir, todo el rato y sólo parando para coger aire), tenía casi las mismas expresiones, el mismo timbre de voz, la misma mirada abierta, limpia, mágica y se embelesaba ante los mismos juegos y preguntas que comparto con Teo a diario.

Yo no sentí "la llamada" para convertirme en madre; no conocí ese instinto maternal hasta que mi hijo estuvo en mis brazos; no supe lo que significaba ser madre hasta que él me enseñó. Ahora, sólo puedo decir, no hay nada más hermoso y no hay privilegio mayor que tener la oportunidad de observar a un niño dejando de ser bebé, descubriendo deslumbrado este mundo extraordinario que parecemos haber olvidado que lo es.


(Ilustración Liekeland)

5 de noviembre de 2013

Una ganadora y una mano chiquitita

Ayer dimos a conocer en twitter la ganadora del sorteo de una plaza en el OhBlog este próximo sábado en Madrid (en las instalaciones de Dawanda, yay!). Aunque tenía preparado el típico formulario para concursar, me pareció que la manera más justa -y bonita- de sortearlo, era que la mano más inocente que pude encontrar se encargará de dar el premio.

Éste fue el resultado.


Enhorabuena, Lourdes! Nos vemos el sábado.

30 de octubre de 2013

Miércoles Mudo: Tras 8 días lejos, da gusto volver a casa





9 de octubre de 2013

Semana en PAUSE


Habréis notado que esta semana no estoy publicando nada. La razón es que Teo está malito, y cuidar de él y sus toneladas de mimo más que justificadas se lleva el tiempo que me quedaba para el blog.

Cuando se pone enfermo, no lo llevo nada bien: no duermo, pendiente de si él puede dormir; se me encoge el corazón al ver esas ojeras en una carita tan pequeña; también cuando por su propio pie se tumba en el sofá y se cubre con una manta; o cuando rechaza un plato de patatas recién fritas. Obviamente, sólo un malestar muy grande puede anular el deseo de patatas fritas

Por otro lado, pasamos más tiempo juntos, y podemos poner en marcha proyectos importantes como "hassé una cosita para Papanoee", como él dice. Esta semana, en algún momento, supo que quería hacerle un regalo a Papá Noel, porque le hemos dicho que, parece ser que éste le está construyendo una bici para traérsela en Navidad. Lo supimos cuando mami ("moi"), en uno de sus viajes (de trabajo), resulta que fue a ver a Santa Claus para chequear cómo iba el proceso por allá arriba y comprobar si le estaban haciendo a Teo la bissi assul que él dice que le están haciendo. Así que una cosita terminó siendo un dibujo que hicimos juntos digitalmente -que hay que ver cómo maneja este niño- y una carta, todo en el mismo papel. 

Espero que mejore pronto. Nos vemos entonces! Mientras, seguimos pintando.

Besos,

Carol

4 de septiembre de 2013

Miércoles Mudo: Teo (y sus caras) en el túnel de lavado


24 de julio de 2013

Miércoles Mudo: Un posado sencillo




16 de julio de 2013

La hora de los dibujos


En casa la tele está de adorno. O casi. Nunca fuimos fans, posiblemente debido a que no tenemos Canal Plof, que es donde se esconde la programación interesante, claro. Si es que para ver pelis o documentales- cosa que no sucede tan a menudo como desearíamos desde que llegó el bebé- ya nos va perfecto el ordenador. En cuanto a Teo, disfruta de series infantiles de vez en cuando en el Ipad pero, recientemente, me he dado cuenta de que este rollonotele nuestro puede estar repercutiendo negativamente en su vida social.

30 de mayo de 2013

Aquí los únicos que sueñan son los angelitos esos


Vale, Teo es un ángel. Eso dicen todos. Es generoso, dulce, gracioso, ocurrente, cariñoso, paciente, independiente y, según mi madre, el único niño del mundo que come arroz hervido con zanahoria hervida sin rechistar tras pasar dos días con vómitos. Esto me hace recordar el único libro que leí durante el embarazo, El Secreto de tener bebés tranquilos y felices- que compré porque tras leer el título oí una voz en mi cabeza que respondía "sí, por favor"- donde la autora, experta comadrona y la Supernanny original, catalogaba a los bebés en varios tipos, entre ellos el bebé susceptible, el tranquilo y el angelito. Mi cuñada decía "Teo es el angelito, estoy segura: angelito". Yo quería creer que sí pero tampoco conocía más bebés, ni susceptibles, ni demonietes, ni ningún otro, así que suponía que llevaban razón, aunque el reflejo que me devolvía el espejo cada mañana indicara lo contrario.

Ahora con dos años creo que sí puedo asegurar que es el angelito del que apuntaba maneras desde tan bebé, como decía en la primera línea. 

PERO...

22 de mayo de 2013

Just a mum: Bendita tecnología



Aquí vengo con el post controvertido de la semana. El miércoles pasado preferí no opinar sobre lo de Angelina Jolie, pero hoy sí que voy a discursear, me temo, sobre las indudables ventajas que supone ser dueño de un Iphone cuando tienes un churumbel de entre uno y tres años.
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