jueves, 16 de mayo de 2013

Feliz cumpleaños, mami!


Este sábado celebraremos una fiesta muy especial porque mi madre cumple 60 años. Hay quienes dicen que la edad no se dice (espero que no te importe, mami). Pero yo creo que sí, que es buena idea decirlo. Cumplir años significa que seguimos disfrutando de las delicias que nos regala la naturaleza y el amor de quienes nos quieren a diario. Eso es una suerte y es para celebrarlo y decirlo bien alto.

Te queremos mucho. Que disfrutes de un gran día!


(Foto de mi madre y mi hermano. Yo también salgo, aunque no se me ve ;) Estoy en camino de poner el mundo de mi hermano patas arribas).

miércoles, 15 de mayo de 2013

Just a mum: La decisión de Angelina


Aún tengo los ojos húmedos. He terminado de leer la carta que Angelina Jolie publicó en el New York Times. Me quedo con cuando dice que "la vida viene con muchos desafíos" pero precisamente "a los que no debemos temer son aquellos que podemos asumir y de los que podemos tomar el control". 

Ahora mismo no se me ocurre un desafío más grande que saber que tienes un 87% de posibilidades de desarrollar una enfermedad que puede apartarte para siempre de tus hijos y a ellos de ti. Y un 50% de otra que es la misma que te apartó de tu propia madre. Supongo que con su confesión, serán muchos los que opinen en cuanto a si ha hecho mal o ha hecho bien, si es una cobarde o una valiente. Personalmente, no me atrevo a juzgar a una mujer que es capaz de someterse a una doble mastectomía, interminables horas de intervenciones de reconstrucción y a enfrentarse al dolor y al miedo que todo esto debe suponer. Digo "debe", porque es que no puedo imaginarme ni por un segundo por lo que ha tenido que pasar física y psicológicamente; ella o cualquier mujer anónima que lo haya hecho ya antes.

El pasado existe, parece que no se acuerda de nosotros, aunque nosotros sí nos acordamos de él. El presente es el día en que elegimos qué camino tomar, si éste o aquel, cada minuto, cada segundo. El futuro no sabemos cómo es de largo, tal vez sólo llegue hasta dentro de dos horas o hasta una madrugada oscura, dentro de cincuenta años. No soy capaz de decir nada de una madre que, por eliminar la única posibilidad que conoce que puede apartarla de sus hijos con toda seguridad, elimina también una parte de su propio cuerpo, precisamente la parte con la que alimentó y dio vida a tres de sus pequeños. 

Siendo mamá desde hace relativamente poco, considero un privilegio conocer las distintas experiencias que tantísimas mujeres atraviesan y afortunadamente comparten. Saber hasta dónde puede amar una madre me resulta sencillamente sobrecogedor. 

Photo credits: pink sugar photography

martes, 14 de mayo de 2013

A mami le molesta el sol


Una de las mayores ventajas de vivir en una isla de clima tropical son las infinitas horas de sol. Las temperaturas tan agradables nos permiten a Teo y a mi estar al aire libre todo lo que queramos. A veces nos pasamos fuera el día completo, y cuando no, si estamos de paseo o en la playa y llega la hora de subir a comer o a dormir la siesta, nos sentimos tentados de saltarnos todo y seguir jugando y disfrutando de esta milagrosa naturaleza. Desde largo tiempo fui defensora de que no es el lugar lo que te hace sentir mejor o peor; es una misma la que debe aprender a sentirse bien desde dentro, porque eso es lo que posibilita encontrarse bien en cualquier lugar. Pero, oye, todo hay que decirlo: vivir en lo que muchos conocen como paraíso ¡ayuda!

Como treintañera y madre a tiempo completo expuesta también a tiempo completo a las virtudes de Mr. Sun (como Teo y yo llamamos al sol- Lorenzo nunca me terminó de convencer...), he tenido que incorporar un par de detalles a mi rutina de cuidados cosméticos. Hace años que no salgo a la calle sin protección solar +50, incluso en invierno y especialmente desde el embarazo. Haber nacido en una isla afortunada también tiene sus desventajas, pues algunos estudios dicen que los canarios cogemos el sol que se debe tomar a lo largo de toda la vida en nuestros primeros diez años :O Creo que fue el día que leí esto cuando compré mi primer bote de 50+. Pero ahora no sólo debo aplicar crema en el rostro, sino también en el cuerpo, y es que a la semana de llegar aquí, vi el reflejo de mi espalda en el espejo de la puerta del armario, y no reconocí a esa mujer de tono caribeño! Más o menos así pero sin el cuerpazo ni la pose súper estilosa.

La otra cosa son las gafas de sol. Me gustan, pero nunca las he usado mucho, sólo algunas veces porque como complemento pueden quedar genial y las hay preciosas. Pero aquí se hacen im-pres-cin-di-bles. Mis favoritas siempre han sido las gafas redondas. Me refiero a redondas-redondas, como las que llevaba John Lennon, y no redondeadas.


Mis primeras gafas de sol me las regaló mi padre cuando tenía trece años y eran de montura de pasta, completamente circulares, de color marrón claro con cristales en marrón oscuro. Me encantaban. Y debe ser que no cambiamos tanto, porque he mantenido gustos en esto y en muchas más cosas. Encontrarlas en ópticas no es fácil- aunque es sólo para probármelas, que lo disfruto como una niña- pero dando una vuelta por la red, me he tropezado con unas cuantas muy bonitas en diferentes tamaños y originales monturas. Mis preferidas son éstas, éstas, y absolutamente éstas y éstas.

Nada más. Sólo por diversión.





Photo credits: John Lennon+ mujer con gorro negro fuente desconocida, via Pinterest/ Jonhy Deep y el resto de protagonistas de Charlie y la fábrica de chocolateMujeres en gafas de solMujer que mira hacia arriba/ Campaña Tom Ford SunglassesGatito.

viernes, 10 de mayo de 2013

Breves historias de un paréntesis: Un trazo a lo lejos


Breves historias de un paréntesis es la serie que comencé la semana pasada, decidiéndome a compartir por fin algunas de las historias que escribo en mi cuaderno, y que narran momentos sencillos de este inciso geográfico que estamos viviendo durante unos meses. Éste es el segundo relato corto.

Ya está en el mar. Entra mientras amanece. Cada día, no falla nunca. Lo diviso desde lejos, es sólo una silueta oscura sobre un manto plateado y me pregunto si será la misma persona que vi ayer y que veré mañana. Siempre solo, mirando hacia el horizonte, aguarda sentado sobre su tabla a que aparezca la que ha venido a buscar. No parece importar si el azul lo recibe en calma o agitado, él no falta a la cita y la espera paciente.

De repente, curioseando su contorno, me asalta la duda: ¿será joven o mayor, tal vez un adolescente, quizás una mujer...? Miro hacia atrás, mis ojos buscan los prismáticos que mi abuelo usó, con los que mi padre descubrió y con los que ahora yo espío a diario pequeñas barcas y gaviotas. Los localizo y hago el amago de levantarme a por ellos. Un silencio. Me paro en seco. Vuelvo la cabeza hacia donde su trazo ondea arriba y abajo, y deshago mi movimiento lentamente, igualando el ritmo del suyo.

- Mejor así, sin conocernos.- me digo. Sólo uno de los dos sabe que el otro existe.


Mil gracias por leer y por vuestro apoyo. Si no visteis el de la semana pasada y os apetece, podéis hacerlo aquí.

P.D. La foto no es de un amanecer sino de un atardecer. Pero las nubes, el sol y el mar están igual de guapitos. 

jueves, 9 de mayo de 2013

Buenas personas


Como siempre, las mejores cosas que hay en internet, aparecen en el blog de Shoko (además es una escritora excelente, a mi parecer, e increíblemente amable). Quisiera compartir uno de sus últimos hallazgos. Últimamente han circulado por Youtube una enorme cantidad de vídeos terribles y atemorizadores que han grabado las cámaras que reposan -inexplicablemente- en los salpicaderos de los coches de muchos rusos. Este vídeo, sin embargo, muestra exactamente lo contrario. Dedicad cinco minutos a verlo si podéis. Os va a alegrar el día, de verdad.


(Imagen via Climb to the sun)

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