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13 de junio de 2013

Chucheguitarras caseras



Problema: Teo adora las chuches y desde que probó la primera, no hace tanto, sueña con ellas a diario. 

Pero al pobre le ha tocado una madre vegetariana, yoguini, todo lo eco-consumidora posible y antiquímica (salvo en caso extremo) a la que no le hace mucha gracia que su retoño coma veteasaberquéllevanesasbolitas variadas de colores brillantes con cierta frecuencia- abuelos y nuevos amiguitos mediante-.

Solución: ponerme el delantal y hacerle chuches caseras. No me tuve que estrujar mucho el cerebro, como se puede apreciar.

No se porqué, pero supuse que incluso ayudándome en el proceso de elaboración- y encantado de hacerlo- él sabría que aquel invento de mami nunca sabría tan delicioso como las pequeñas bolas químicas adictivas que vende el amable señor del kiosco de la esquina. Así que, para darle un golpe de efecto, se me ocurrió hacer unas chuches gigantes en forma de guitarra, el instrumento preferido de Teo. (Nota: entre los dos, damos unos conciertos de air guitar dignos de ovación!).

Estas son las primeras y me apeteció compartirlas porque bueno, al margen del nivel de amor particular que le tenga cada uno a lo hecho a mano y más naturalmente posible, son súper fáciles de hacer, convierten en superguay la tarde que empleas en cocinarlas con los peques y están riquísimas. De hecho, Juan es quien más trozos ha comido finalmente. No puede parar!



Material necesario:

. Moldes de silicona. Las cubiteras de hielo de Ikea, esas de goma de colores para hielos en forma de corazón, estrella o pececitos, son perfectas. Si no tenéis, ni tampoco otros moldes, también se puede verter la mezcla en una bandeja y luego cortarlas del tamaño y forma que se quiera. Yo lo hice, con lo que sobró tras rellenar las guitarras.

Ingredientes:

. 1 sobre de gelatina de sabor 
. 2 sobres de gelatina neutra en polvo (yo no encontré en polvo, utilicé en láminas y todo salió bien)
. 200 ml de agua, zumo natural de fruta o leche (yo utilicé zumo de limón ecológico exprimido por las manitas de Teo)
. 300 gr de azúcar
. Un poco más de azúcar para el acabado final
. Aceite de girasol para engrasar los moldes

Instrucciones:

1º Mezclar los ingredientes en un cazo a fuego suave, procurando que no hierva removiendo continuamente, durante aproximadamente diez minutos.

2º Engrasar los moldes con el aceite, con un pincel o con las manos bien limpias, poniendo especial atención a cada recoveco porque si este paso no se hace bien, será imposible desmoldar las chuches una vez frías. También se puede utilizar spray desmoldante aunque, honestamente, se que existe pero nunca lo he usado. El aceite vegetal va de fábula.

3º Verter la mezcla en los moldes con cuidado y dejar reposar a temperatura ambiente durante 12 horas.

4º Desmoldar las chuches y pasarlas por el azúcar (si se quiere; yo sólo pasé una de las guitarras y la mitad de los cuadraditos de la mezcla sobrante. La otra mitad la espolvoreé con la misma medida de azúcar que de sal, y quedaron muy curiosas).



Palabras de Teo: ¿Chuchésss for Tao? Mamaaa, ¿mami?, guitar!!! MMMMMMMMMmmmmmm!


P.D: Éste fue el primer intento. Ahora trato de mejorar la receta hacia más sana utilizando azúcar moreno sin refinar, que es el que consumimos en casa (sí, ese que parece arena de obra en vez de azúcar). Y voy a probar a hacerlas con leche de soja un día, también con zumo de sandía o melón (mmmmm) y se me ocurre... chuches para mayores, en plan sabores exóticos como aguacate y lima más alguna gotita de licor. Seguiré informando de los progresos que alcance.

P.P.D: Para los papis y mamis que no encuentren manera de que los menudos de la casa coman verde, algunas de mis recetas secretas para que los peques coman verduras más felices que si comieran alitas de pollo fritas.


3 de diciembre de 2012

Menudas Verduras: Brócoli encubierto en pasta a la miel



Así es la vida normalmente:

Situación 1:
- Aquí tienes, mi amor, un buen plato de brócoli! = Bebe odia a mami.

Situación 2:
- Aquí tienes mi amor, un buen plato de macarrones con tomate = Bebe ama a mami (durante tooodo el día)

Era lógico llegar a la conclusión de que brócoli con macarrones podría ser la clave para que el bajito comiera esta verdura imprescindible y poco apetecible. Mi truco, además, es cocinar la salsa con un toque de miel para caramelizar el sabor.

Ingredientes (para 2; si hacéis para toda la familia, simplemente haced la proporción):

- 400 gr de macarrones
- 1/4 o 1/2 de brócoli (depende de cuánto os guste el sabor)
- 1 zanahoria
- 1/2 cebolla
- 1/2 calabacín
- 1 tomate maduro
- 4 cucharadas soperas de tomate natural triturado
- Un chorro generoso de miel
- Sal, pimienta
- Una pizca de orégano
- Una pizca de cúrcuma
- Una pizquita de curry en polvo


Se pican todas las verduras y hortalizas, y se sofríen a fuego medio-lento en una sartén (o en el wok si tenéis) añadiéndolos por separado, con unos dos o tres minutos de diferencia entre ellos, en este orden:

. Zanahoria
. Brócoli
. Calabacín + Cebolla

En una olla pequeña, abremos puesto agua a calentar. Una vez hirviendo, sumergimos el tomate unos minutos, de manera que podamos pelarlo con facilidad. Si limpiamos bien el tomate antes de meterlo en el agua, ésta puede ser la misma donde estamos cociendo la pasta, y lo metemos y sacamos con cuidado con unas pinzas o un cazo. Cuando lo hayamos pelado, lo troceamos, y lo añadiremos en último lugar, detrás de todas las demás verduras, al sofrito. Dejamos que se cocinen unos cinco minutos más, y añadimos la miel. Removemos bien para que se reparta, ya que es bastante espesa. Dejamos otros dos o tres minutos y será el momento de verter por encima del sofrito el tomate triturado.

Tras unos cinco minutos, salpimentamos y añadimos las especias. Cuidado no os paséis con el curry, se trata sólo de una pizca, lo suficiente para que aporte el sabor sin que caiga pesado en las barriguitas de los peques. Removemos bien y tras cinco minutos a fuego lento, ya tendremos nuestras salsa preparada para mezclar en la olla con la pasta cocida y escurrida. Mezclamos bien la salsa con los macarrones durante unos minutos a fuego lento y ya está listo para servir nuestro súper brócoli encubierto! 


Ni el más repelentillo con las verduras notará el brócoli en este plato digno de los poderes de un super-hero (o de Mary Poppins) ;)


P.D: ¿Cocinásteis estos nuggets? Ya tengo ganas de volverlos a hacer!

19 de noviembre de 2012

Menudas Verduras: Hamburguesas salvavidas de sorprendentes espinacas

Quienes me conocen bien dicen que tengo cosas muy raras. Pero lo bueno de ser rarita (en el buen sentido, claro, que tampoco soy un bicho) es que algunas de esas cosas raras que se me ocurren, a veces resultan buenas ideas con gran final. Creo que ésta puede ser una de ellas. Y tampoco es tan extraña.

Juan había hecho masa de croquetas; esta vez de espinacas, nueces y pasas. Le quedan buenísimas y es una manera genial de que Teo coma las espinacas, tan importantes, con ganas. Mientras les daba forma se me pasó por la cabeza fugazmente esto que le dije de inmediato: ¡Ay, guárdame un poco de la masa que voy a probar a hacer hamburguesas con ella! Y así lo hizo. A la mañana siguiente, tras darle forma de hamburguesa y pasarlas, en vez de por harina, huevo y pan rallado, sólo por 1. el huevo y 2. la harina (en este orden), las hicimos a la plancha por ambos lados y voila!: hamburguesa de espinaca que Teo encontró deliciosa-de-rechupete-hasta-un-punto-que-ni-de-lejos-pensé-que-pudiera-llegar-a-gustarle. Este bajito no deja de sorprenderme.

Otro lunes compartiré más recetas de mis amadas hamburguesas salvavidas porque, con ellas, es facilísimo que coman toda clase de legumbres y verduras poco apetecibles, y cualquier ayuda extra es bienvenida, si no un tesoro, para mamis y papis, ¿verdad? Sé que la espera puede hacerse insoportable :] pero animaos mientras a cocinar éstas de hoy, ya veréis qué sencillas, con estos ingredientes en la masa o con las verduras que tengáis en la nevera. Seguro que os quedan riquísimas!

Nota: la ensalada de acompañamiento que hay en el plato de Teo es de trozos de manzana golden, tomate maduro, aceitunas picadas y unas pocas pasas sultanas, que le gustan mucho, aderezada con aceite de oliva, una pizca de sal y albahaca en especia. Por si os apetece, ñam ñam!

12 de noviembre de 2012

Menudas Verduras: Crepes de las verduras del caldo con garbanzos


Tenía que hacer la cena y no había pensado en nada en concreto. Me quedaba poco rato para prepararla porque estuve bastante liada haciendo otras cosas y se me echó el tiempo encima. Así que abrí la nevera a ver qué podía improvisar y, secretamente esperando que hubiera algo medio hecho en un tupper. Lo había: las verduras sobrantes del caldo que había cocinado dos días antes. Léase patatas, zanahorias, apio, chirivía, cebolla, puerro... guisadas, es decir, sin mucho sabor. Me dije "las vamos a cenar, si, si, pero para que Teo las coma, tengo que hacer que ni se parezcan a lo que son ahora mismo". Un reto, verdad?

¡Pues no tanto!

Ingredientes:

Para el relleno:

Como ya os he dicho, verduras y hortalizas variadas, las que tengáis sobrantes del caldo (haced caldo!! Que en invierno resucita nuestros cuerpitos a medio congelar!!). Si no tenéis caldo y os apetece hacer la receta, pues lo mismo, lo que encontréis en vuestra nevera: patatas, calabacín, berenjena, zanahoria, brócoli, a vuestro gusto, pero sin olvidar que tendréis que guisarlas previamente antes de comenzar a seguir estos pasos, o saltearlas directamente, que también quedará rico.

- 3 cucharadas soperas de garbanzos en conserva
- 1 bote de tomate natural
- aceite de oliva, sal, pimienta
- tomillo, orégano

Para los crepes (4 raciones):

- 1 huevo
- 120 ml de agua
- 120 ml de leche
- 100 gr de harina
- 1 cucharadita de azúcar
- Una pizca de sal


En una sartén con un chorrito de aceite de oliva caliente, ponemos nuestras verduras previamente troceadas. Trocitos pequeños mejor, cuanto más picaditas estén, más fácil resultará que les guste a los nenes. Las iremos removiendo con frecuencia para que todas cojan sabor. Cuando se hayan dorado ligeramente, salpimentamos. Volvemos a remover, y añadimos tomillo y orégano al gusto. 


Removemos de nuevo, y tras un minuto o dos, añadimos el tomate natural. Mezclamos bien y lo dejamos cocinando durante 10-15 minutos a fuego lento, el más bajito, vigilando que no se nos pegue. Si hace falta, removeremos de nuevo tanto para que coja sabor como para que no se nos pegue.

Mientras se cocinan las verduras en el tomate, podemos hacer la masa de los crepes, que no lleva sino un par de minutos. Ponemos todos los ingredientes en un bol, y los mezclamos con una varilla manualmente, o con la batidora eléctrica. Una vez tengamos la poción mágica (porque lo es, ñam!), la dejamos reposar unos 25-30 min en la nevera. Mientras reposa, acabaremos nuestras verduras. Tras los 15 minutos a fuego lento, añadimos los garbanzos, y lo volvemos a tapar, dejándolo otros 5-10 minutos para que se mezclen bien los sabores.


Pasado este tiempo, sólo nos queda separarlo del fuego y sacar nuestra masa de crepe del frigorífico. En una sartén limpia y que no se pegue, calentamos un poco de aceite de oliva, y cuando esté caliente vertemos sobre el fondo un buen chorro de la masa. Lo hacemos sobre el centro, como de unos diez centímetros de diámetro, y movemos la sartén para que la masa se extienda por todo el fondo. De esta manera, el crepe quedará ligero. Si echamos mucha masa, quedará muy grueso. Esperamos, con fuego medio-fuerte, a que se solidifique un poco y en ese momento, aún estando la masa un poco cruda, añadimos sólo en la mitad del crepe unas cucharadas de nuestras verduras con tomate. Esperamos un poquito más, y cuando la otra mitad la veamos cocinada, doblamos el crepe para cerrarlo. Esperamos a que se dore un poco y ya está listo para servir.


Esta cena fue todo un éxito, os lo aseguro, nos encantó a los tres y repetiremos!!

5 de noviembre de 2012

Menudas Verduras: Nuggets de wok de verduras con manzana


Si las verduras pudieran hablar, ¿qué creéis que dirían de cuando las usamos para hacer muñecos y payasos con el fin (o, mejor dicho, anhelo) de que nuestros peques las coman con gusto? Creo que las berenjenas de mi nevera dirían algo así: "Oye, tú, ¿no crees que hay una manera más fácil de que Teo coma verduras sin que me ridiculices con un machón de tomate por nariz, dos guisantes por ojos y dos hojas de espinacas por orejas de Dumbo? Piensa un poco, anda."

Ya sabéis que en casa somos vegetarianos pero, aunque Teo come principalmente verdura, fruta, legumbres y cereales, no puedo negar que obviamente prefiere unos macarrones con tomate o unos nuggets de pollo antes que las berenjenas y las espinacas. Como mami-cocinera-apasionada-pero-con-muy-poco-tiempo-para-cocinar mi único secreto para que coma de todo (si es que se le puede llamar secreto) es que si algo no le gusta de una forma, trato de cocinarlo de otra que garantice -o casi- que sí le vaya a gustar. Suele haber maneras, sólo trato de llegar a ellas pensando un poquito, tratando de ser igual de creativa que con nuestros juguetes DIY. En lo que se refiere a los niños, lo que a mi me ha funcionado hasta ahora ha sido intentar hablar su idioma, y no que ellos hablen el nuestro.

Como por lo visto algunas amigas han encontrado en mis recetas una gran ayuda para que sus peques coman mejor las verduras, a partir de hoy voy a comenzar a compartir todas las que pueda en esta nueva sección: Menudas Verduras. Porque si os sirve de ayuda también a vosotros/as, menuda alegría!

La de hoy son unos nuggets vegetarianos que me inspiró una receta de la gran Joy. Aunque por norma general no seáis muy amigos de las verduras, os prometo que están deliciooooosos. Probad a cocinarlos, a éste o a vuestro estilo propio y veréis que podréis confiar en mí la próxima vez que publique una receta. A Teo le gustan mucho y los come él solito con las manos, mojándolos en ketchup o en un poco de mayonesa.

Ingredientes:

. 2 patatas grandes
. 3 zanahorias medianas
. 1/2 cebolla
. 3/4 manzana
. un chorrito de leche
. una cucharada de mantequilla
. harina, huevo y pan rallado (para rebozar)
. sal, pimienta
. salsa de soja


Pelamos y cortamos las patatas en cuadrados y las ponemos en una olla a hervir. Mientras se hacen, troceamos las zanahorias, la cebolla y la manzana, para a continuación saltearlas en un wok (si no tenéis, en una sartén). Primero las zanahorias y la cebolla, y cuando estén medio hechas (unos cinco minutos), añadimos la manzana. Al final salpimentamos y rociamos unas gotas de salsa de soja (no os paséis, que un poco lo encontrarán sabroso, pero mucho, les parecerá muy fuerte de sabor). Removemos bien para que se mezclen los sabores.



Una vez las patatas están cocidas y blanditas, escurrimos el agua y con un tenedor las escachamos, le añadimos un chorro de leche tibia y una cucharada de mantequilla y mezclamos bien, de manera que obtengamos un puré suave de patata.





Cuando el wok de verduras y manzana esté listo, cinco minutos después de haber añadido la manzana aproximadamente, lo retiramos del fuego y colocamos el salteado en un triturador (creo que esta máquina se suele llamar 1, 2, 3, ¿verdad? Pero como nunca he comprendido que un aparato se pueda llamar así, pues le adjudiqué hace siglos un nombre más absurdo aún: el ñiiih ñiiih- acompañado de gesto con puño derecho cerrado haciendo presión de arriba a  abajo).

Con el ñiiih-ñiiih conseguiremos que nuestras verduras prácticamente se pulvericen de manera que al mezclarlas a continuación con el puré de patata, resulte una masa bastante homogénea.

Ahora, sólo nos queda darle forma a nuestros nuggets. Aquí es cuando viene la parte en que la cocina se termina de poner requetesucia. Prepara un bol con harina, otro con el huevo batido y otro con el pan rallado. Y en este orden, 1. HARINA, 2. HUEVO, 3. PAN RALLADO reboza los nuggets y ya están listos para ser cocinados.




He probado a hacerlos y comerlos de las dos maneras, así que os  lo puedo contar con conocimiento de causa: podéis freírlos en una sartén con un centímetro de alto de aceite bien caliente en el fondo o también hornearlos. De ambos modos quedan ricos, aunque diferentes. Personalmente no uso mucho los fritos, adoro el horno por comodidad, limpieza y sabor, y un plus (sobre todo para mayores no tan niños): las croquetas, empanadillas o nuggets al horno engordan la mitad, porque llevan justo la mitad de calorías que la versión frita.





Como última cosa tened presente que podéis hacer bastante cantidad de una vez, dejándolos rebozados sin cocinar, y congelarlos en una bolsa de plástico o en raciones individuales separadas en film. Cuando queráis comerlos, se ponen directamente en el horno (a 200º hasta que estén doraditos), en la sartén o en la freidora. Muy cómodo y práctico! 

20 de junio de 2012

Not just a mum: Una mamá en Francia/ A mom in France


Carol me preguntó si quería colaborar en su superblog escribiendo un post sobre “Ser mama en Francia”. El tema es amplio y supongo que en cualquier  país donde vivamos, Francia, España,  Italia,  Dinamarca, Reino Unido, Estados Unidos, India, Pakistán o Afganistán,  todas las mamitas somos más o menos iguales a nivel emocional y sentimental hacia nuestros hijos y en cuanto a TOOOODAAAS las tareas cotidianas que tenemos que cumplir para que nuestros hijos estén bien.  Claro que hay países o familias donde el padre y los abuelos ayudan más que en otros pero sigo convencida de que las mamás, siempre hacemos más, y encima siempre nos echan la culpa si nuestro hijo está mal educado, si está mal psicológicamente, si está demasiado flaco, demasiado gordo, si no trabaja bien en clase, si se pelea con otros, y más.

Entonces, como decía, el tema da para mucho, por lo que he decidido centrarme en “Ser madre y seguir con tu vida profesional en Francia”.



30 de mayo de 2012

Just a mum: lunch time/ hora de comer


Mientras nuestros bebés son bebés casi todo es más fácil con ellos. En ese momento no nos lo parece (si se trata del primer hijo), pero se debe a la inexperiencia, la nuestra, a las mil preguntas que tenemos en nuestra cabeza y al temor a hacer algo mal. Lo cierto es que cuando crecen y empiezan a caminar, a cogerlo todo, a intentar hablar, etc, etc, y un largo etc, tenemos muchas más cosas en las que pensar y que decidir. Y también tenemos que correr detrás de ellos/as, lo que lo convierte en el momento en que puedes dejar de pagar el gimnasio, porque ya llevas la rutina de ejercicios incorporada. 

El cambio más notable para mi fue cuando Teo dejó el pecho -porque lo dejó él solito :( a los 10 meses- y empezó con el biberón, la fruta, la verdura y todo lo que viene detrás. Si das el pecho, está claro que cuando llega este momento la comodidad disminuye, porque de llevar su alimento incorporado listo en cualquier momento o lugar, pasas a tener en cuenta una lista nada despreciable de preparativos. 

Pero a la hora de comer, una vez más, son muy diferentes las opiniones y consejos que nos llegan a las mamás: "empieza primero dándole fruta; no, mejor primero la verdura; dale ternera, tiene hierro; no hace falta, si queréis puede ser ovolácteo-vegetariano y no tendrá carencia alguna; ¿cómo no le vas a dar carne al niño?; las doce del mediodía es la mejor hora para su almuerzo; por la noche, cena, baño y a dormir; no, mejor, baño, cena y dormir" y así muchos más desde el pediatra, amigos, familiares, guardería, homeópata...

Entonces, ¿qué es lo correcto?
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