Este miércoles, no me sumé al Miércoles Mudo porque estaba atareada preparando la casa para la visita de mis cuñados y nuestra sobrinita -que ya no es tan "ita" como yo la recordaba-. Así que, aunque sea viernes, aquí está mi versión "no muda" de lo que pensaba compartir hace un par de días.
Cuando hace dos semanas nos tomamos un par de días libres y nos fuimos de viaje, una noche entramos en un restaurante marroquí precioso a orillas del mar con ganas de tomar cous- cous, fattoush y vino blanco a la luz de velas blancas. Los camareros que nos recibieron eran encantadores y la música agradable. Tras consultar la carta rápidamente -casi por cumplir- pedimos fattoush, cous-cous y vino blanco.
Pues bien, la camarera, guapísima y de este estilo (pero con camiseta puesta), nos informó que, de lo que habíamos pedido, lo único que tenía era el vino. Hmmm… WHAT??? Juan y yo nos dijimos todo con una simple mirada: ¿cómo un marroquí no tienes cous-cous?
La mayoría de las veces no hay mal que por bien no venga. Pedimos un plato que nunca habíamos probado (ni siquiera en Marruecos) y así conocimos un poco más de la gastronomía. Pero, aun así, esta anécdota me hizo pensar en las frases temidas, aquellas que tememos oír en determinadas situaciones o viniendo de alguien en particular, etc, etc. Esto me ha impulsado a empezar una serie de posts llamada Las frases temidas (súper original) que acompañaré con un dibujo y compartiré aquí para reírnos y comentar.
Entonces, empezamos con... ¿cuál es la frase que más tememos oír cuando vamos a un restaurante con todo nuestro buen rollo e ilusión?
Grrrr…